La sal, en su justa medida

 

menossal-massaludLa sal es un condimento esencial de nuestra dieta. Pero un consumo excesivo puede resultar perjudicial para la salud, y por ello identificar los alimentos con mayor contenido en sal es indispensable para poder reducir su consumo. 

 

¿Cuáles son los requerimientos de la sal?

Nuestro cuerpo sólo necesita pequeñas cantidades de sal (sodio) para que funcione adecuadamente. Es vital para:

  • Controlar la cantidad de agua del cuerpo humano, manteniendo el PH de la sangre.
  • Regular los fluidos del cuerpo.
  • Ayudar a que el cuerpo esté hidratado, introduciendo agua en el interior de las células.
  • Ayudar a transmitir impulsos nerviosos y a la relajación muscular.

¿Cuáles son los principales problemas que acarrea el excesivo consumo de sal?
 

Hipertensión arterial: Es una enfermedad crónica que con frecuencia requiere tratamiento de por vida y eleva mucho el riesgo de padecer otros trastornos mucho más graves. Es la principal causa de ictus y una de las más importantes de infartos, que son dos de los motivos más frecuentes de muerte y de discapacidad en nuestra sociedad.

Ictus o accidente cerebrovascular: provocan aproximadamente un tercio de los fallecimientos por enfermedades circulatorias, pero un alto porcentaje de las personas que sobreviven a un ictus sufren secuelas físicas y neurológicas graves para el resto de su vida.

Insuficiencia cardiaca e infartos: el consumo excesivo de sal empeora el funcionamiento del corazón, favoreciendo enfermedades como los infartos o la insuficiencia cardiaca, cuando el corazón es incapaz de bombear la sangre necesaria para el cuerpo.

Dificulta la función de los riñones: La función de filtrado y depuración de la sangre se ve perjudicada por el exceso de sal, potenciando asimismo la hipertensión arterial en un círculo vicioso. 

Disminuye la cantidad de calcio: cuanto más sodio se elimina, también se elimina más calcio, lo que hace que se disminuya la cantidad de calcio en los huesos y que haya mayor tendencia a la osteoporosis. 

Retención de líquidos: provoca que se produzca en el cuerpo una retención de líquidos, lo cual empeora el funcionamiento de los riñones, corazón e hígado y también genera edema e hinchazón de las piernas y los tobillos.

Favorece algunos tipos de tumores: como el cáncer de estómago, que pueden verse favorecidos por el consumo excesivo de sal.

Dificulta la función del aparato respiratorio: pues el exceso de sal empeora los síntomas del asma. 

Favorece el sobrepeso y la obesidad: puesto que la toma de sal aumenta la sed, y ésta trata de ser saciada con bebidas azucaradas y energéticas, tales como refrescos, cuyo consumo continuado y excesivo desequilibran el balance entre calorías ingeridas y calorías consumidas, predisponiendo al sobrepeso y obesidad. La obesidad además es una enfermedad que también provoca e influye negativamente sobre las que se han citado anteriormente.

¿Cuáles son las recomendaciones de consumo de sal?

Es necesario un consumo mínimo de 3 gramos diarios, cantidad suficiente para cubrir los requerimientos mínimos del organismo, aunque en la práctica casi siempre tomamos más.

Según datos publicados por AESAN, la población española ingiere el doble de la sal recomendada, esto es, casi 10g/día. 

Desde diferentes instituciones sanitarias a nivel mundial, europeo y nacional (OMS, DGSANCO- Comisión Europea, MSPSI-AESAN) se ha alertado sobre el consumo excesivo de sal en la dieta. Recomiendan reducir el consumo de sal a:

  • 5g/día para adultos     
  • 3 g/día en niños menores de 7 años
  • 4g/día en niños con edades entre 7 y 10 años
  • Disminuye el consumo de alimentos elaborados o procesados y aumenta el de productos elaborados en casa a partir de ingredientes frescos, evita las comidas precocinadas. 

¿Cómo reducir el consumo de sal?

  • Limita el consumo de alimentos ricos en sal como embutidos curados, quesos, salazones de pescado, sopas deshidratadas, aceitunas, salsas… 
  • Disminuye la adición de sal en el cocinado: es preferible añadir sal en el último momento, en la mesa, da más sabor a los alimentos con lo que se usa menos cantidad. 
  • Utiliza especias, limón, vinagre y hierbas aromáticas para sazonar tus comidas. 
  • En los alimentos preparados que no puedas sustituir elige, en lo posible, las marcas que tengan el contenido en sal (sodio) más bajo: fíjate en la información nutricional de la etiqueta. Recuerda que 1 gramo de sodio equivale a 2,5 g de sal.

Para tomar conciencia, las agencias alimentarias de los diferentes países de la Unión Europea (en el caso de España, la AESAN) se han comprometido a actuar para intentar disminuir el consumo de sal en la población de varias maneras.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) presentó su campaña CUIDATE+. ¿El objetivo? Prevenir el consumo excesivo de sal y fomentar hábitos de vida saludable.

 

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